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A la mirilla de la puerta del horno le ponemos tres capas de papel aluminio pegadas con silicona de alta temperatura. Compramos un pirómetro para medir la temperatura, que mas tarde se lo incrustaremos a la puerta haciéndole un taladro para introducir la varilla de sonda. Alcanza a hasta 500º C.
La primera vez que se encendió las llamas y los humos se comportaron perfectamente y salieron por la chimenea perfectamente ahorrándonos las molestias que nos pudiera ocasionar si nos saliera por la boca del horno. El horno empezó a coger temperatura y llego un momento en que el interior bóveda se nos puso blanca, una hora y media aproximadamente, que es indicio que se puede empezar a cocinar los platos que requieran fuertes temperaturas 260-290ºC. Hicimos un pollo a la cerveza y algunos panes. Al final por la mala atención en el tiro que se nos quedo abierto, nos salió poco cocido pero con un sabor estupendo.
Los siguientes fuegos fueron cobrando éxitos.
Hurta con Miguel Ángel. Buenísima.
Pollo campero, bueno, una lástima que lo trajera sin la piel.
Medio cochinillo y panes, pa chuparse los dedos.
Le damos la vuelta.
Pa llora.
Más adelante seguiré poniendo platos recetas y consejos. |
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